PULGAS

PULGAS

Nombre comun:

Nombre científico:

Nombre vulgar: Pulga

Las Pulgas son unos insectos pequeños de color oscuro y un tamaño que va de 1,5 mm a 3,3 mm; que no tienen alas y son extremadamente ágiles.

 

Se alimentan de la sangre de sus huéspedes a través de su mecanismo bucal, de tubos, que está especialmente adaptado a tal fin. Su cuerpo está comprimido lateralmente para que puedan desplazarse fácilmente entre los pelos o, en su caso, las plumas del huésped. 

 

Gozan de unas patas muy largas y, además, las traseras están adaptadas para facilitar su salto, que puede ser de 18 cm en vertical y de hasta 33 cm en horizontal, lo cual equivale a saltar unas 200 veces su propio tamaño. Gracias a este dato se considera a la pulga como el mejor saltador de los animales en relación a su propio tamaño. 

 

El cuerpo de las pulgas es duro y pulido; y está cubierto de cientos de pelos y espinas dirigidas hacia la parte de atrás para asegurar un movimiento fluido entre los cabellos o plumas de la persona o animal en el que habitan. La dureza de su cuerpo hace que puedan soportar grandes presiones, lo que se piensa que es un reflejo de su evolución, pues es una adaptación para aguantar las rascaduras o el daño que les pudiera causar un ser humano.

 

 

Las pulgas, como muchos otros insectos, tienen metamorfosis completa, ya que su ciclo vital consiste en ser huevo, larva, pupa e insecto adulto. El tiempo en el que se completa dicho ciclo en el que las pulgas pasan de huevo a adulto suele durar entre dos semanas y ocho meses dependiendo de la humedad, la temperatura, el alimento y la especie en la que estén habitando en ese momento. 

 

Cabe señalar que, tras haberse alimentado de la sangre, la hembra deposita entre 15 y 20 huevos al día con un total de unos 600 en toda su vida, principalmente en el huésped que haya elegido para habitar. Dichos huevos son depositados en su pelaje y van cayendo en todos los sitios, con especial predominancia en los que el hospedador duerme o nidifica.

 

El tiempo que tardan los huevos en eclosionar varía entre los dos y los catorce días desde la puesta de los mismos. De ellos saldrán las llamadas larvas vermiformes de vida libre. Estas larvas suelen buscar lugares de refugio en los que mejor puedan habitar y desarrollarse, como pueden ser las grietas del suelo, camas, cortinas, rodapié o alfombras. También, en el caso de que sea en el exterior, tienden a utilizar lugares muy específicos en los que el hospedador suele descansar, como pueden ser diversos tipos de suelos de arena o grava. Estos dos lugares, especialmente, son muy adecuados para el desarrollo de la larva, de ahí que en ocasiones a las pulgas se les denomine erróneamente como pulgas de arena.

 

Cabe destacar que estas larvas son ciegas y evitan la luz. Su sustento son las heces de la sangre digerida de las pulgas adultas, las plumas, el pelo, la piel muerta o diversos restos orgánicos del huésped, pues las larvas todavía no chupan sangre. 

 

La maduración de pupas a adultos se realiza en el interior de un capullo de seda que previamente ha tejido la larva y al que se van adhiriendo restos como el pelo de las propias mascotas, la fibra de las alfombras o el polvo o la hierba. De 5 a 14 días emergen las pulgas adultas, que en cualquier caso pueden estar en reposo hasta notar vibraciones, presión sobre ellas por parte del huésped, calor, humedad o dióxido de carbono, lo que les indicaría que hay una fuente de sangre cerca y les llevaría a eclosionar cuanto antes. De cara a poder sobrevivir mejor en el invierno, las pulgas pasan esta estación en el estado de larva o pupa y es reseñable que tienen un mayor índice de supervivencia en inviernos cálidos y húmedos y, sobre todo, en la primavera.

El éxito de las pulgas como especie radica en su facilidad para no ser descubiertas. Y es que es realmente difícil certificar la presencia de pulgas tanto por nuestra propia mascota, como por nosotros, los dueños, que puede que no lleguemos a darnos cuenta de la existencia de estos insectos en nuestro animal de compañía. 

 

Al ser de un tamaño ínfimo y tener esa facilidad de desplazamiento por el cuerpo del huésped (sus ya comentados saltos) son muy difíciles de controlar y detectar. En muchas ocasiones, las descubriremos por sus propios restos orgánicos, que son como pequeños posos de café. 

 

Su lugar preferido para vivir son las zonas del lomo o el dorso del animal, especialmente, el abdomen. Algunas otras zonas preferidas se encuentran en la parte trasera de las orejas y en la zona de inicio del rabo, pues nuestros animales suelen tener problemas para rascarse en esos lugares. Cabe señalar, asimismo, que suelen elegir el cuello y la cabeza para los cachorros.